Palpitaciones y taquicardias: Cuándo son normales y cuándo preocuparse.

Palpitaciones y taquicardias: Cuándo son normales y cuándo preocuparse

Climaterio

La primera vez que sentí que el corazón se me salía del pecho, estaba sentada en el sofá viendo la televisión. No había corrido, no me había asustado, no había motivo aparente. Pero de repente, mi corazón empezó a latir tan fuerte y tan rápido que pensé que me iba a morir allí mismo. Me llevé la mano al pecho, intenté respirar hondo, pero los latidos no cesaban. Duró unos minutos, aunque a mí me parecieron una eternidad. Cuando por fin se calmó, me quedé temblando, con un miedo atroz a que volviera a pasar. Al día siguiente fui al médico. Me hicieron un electrocardiograma, análisis, me pusieron un holter. Todo salió bien. «Son palpitaciones», me dijo el cardiólogo. «No te preocupes, es normal en la menopausia». ¿Normal? ¿A esto le llaman normal? Que el corazón se acelere sin avisar, sin motivo, y que te deje temblando, ¿eso es normal? Tuve que aprender a convivir con ellas, a entenderlas, a distinguir cuándo eran solo una molestia y cuándo podían ser algo más. Y hoy quiero contarte lo que aprendí, por si a ti también te está pasando y no sabes qué hacer.

¿Qué son las palpitaciones y por qué aparecen en la menopausia?

Las palpitaciones son esa sensación de que el corazón late con fuerza, muy rápido o de forma irregular. Puedes notarlas en el pecho, en la garganta o en el cuello. A veces son solo unos segundos, otras veces pueden durar varios minutos. Y en la menopausia, son mucho más frecuentes de lo que se cree.

La causa principal es la bajada de estrógenos. Estas hormonas tienen un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. Ayudan a mantener los vasos sanguíneos flexibles y regulan el sistema nervioso autónomo, que es el que controla funciones involuntarias como el ritmo cardíaco. Cuando los estrógenos bajan, el sistema nervioso se desajusta y el corazón puede volverse más sensible a las pequeñas variaciones del estrés, la ansiedad o incluso la digestión.

Además, los sofocos y los sudores nocturnos también influyen. Durante un sofoco, el cuerpo experimenta un aumento de temperatura que acelera el corazón para disipar el calor. Es una respuesta fisiológica normal, pero cuando los sofocos son muy frecuentes, el corazón puede acostumbrarse a ir más acelerado.

Las palpitaciones en la menopausia suelen ser benignas. Es decir, no indican una enfermedad cardíaca grave. Pero eso no significa que no haya que prestarles atención. Porque a veces pueden ser la punta del iceberg de otros problemas, o simplemente generar tanta ansiedad que acaben empeorando el cuadro.

¿Cuándo son normales y cuándo hay que preocuparse?

Esta es la pregunta del millón. ¿Cómo distinguir una palpitación benigna de una que requiere atención médica urgente? No siempre es fácil, pero hay algunas claves que pueden ayudarte.

Las palpitaciones normales (las que no deben alarmarte)

En general, las palpitaciones en la menopausia suelen ser benignas cuando:

  • Aparecen asociadas a sofocos o sudores nocturnos.
  • Duran unos segundos o pocos minutos y ceden solas.
  • No van acompañadas de otros síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar o mareo intenso.
  • Ocurren en situaciones de estrés, ansiedad, después de comidas copiosas o al tomar cafeína o alcohol.
  • Desaparecen cuando te distraes o cuando logras relajarte.

A mí me pasaba mucho por la noche, justo después de un sofoco. Me despertaba con el corazón acelerado, sudada y asustada. Pero pasados unos minutos, cuando el sofoco remitía, el corazón volvía a su ritmo. Mi cardiólogo me explicó que era una respuesta normal del cuerpo, una taquicardia sinusal (el ritmo normal pero acelerado) provocada por el aumento de temperatura.

Señales de alerta: cuándo acudir al médico

Hay situaciones en las que las palpitaciones pueden indicar algo más serio. Debes consultar a un médico si:

  • Las palpitaciones son muy frecuentes o cada vez duran más tiempo.
  • Se acompañan de dolor en el pecho, opresión o sensación de presión.
  • Sientes que te falta el aire o te cuesta respirar.
  • Te mareas, sientes que te vas a desmayar o llegas a perder el conocimiento.
  • Notas que el ritmo es muy irregular, como si el corazón diera saltos o se parara y arrancara.
  • Tienes antecedentes de enfermedad cardíaca o factores de riesgo como hipertensión, diabetes o colesterol alto.
  • Las palpitaciones aparecen con el esfuerzo físico mínimo y no se quitan con el reposo.

En esos casos, no te quedes en casa esperando. Acude a un médico para que te hagan las pruebas necesarias. Mejor pecar de precavida que lamentar no haber ido a tiempo.

¿Qué pruebas te pueden hacer?

Si acudes al médico por palpitaciones, lo primero que hará es una historia clínica completa y una exploración física. Luego, dependiendo de tus síntomas, puede pedir algunas pruebas:

Electrocardiograma (ECG): Es la prueba básica. Registra la actividad eléctrica del corazón. El problema es que solo dura unos segundos, y si no tienes palpitaciones en ese momento, puede salir normal. A mí me pasó, me hicieron el ECG y salió perfecto, pero yo sabía que algo pasaba.

Holter de 24 horas o más: Esta prueba sí que me sirvió. Te colocan un pequeño dispositivo que registra el ritmo cardíaco durante todo un día (o varios). Así pueden captar las palpitaciones cuando ocurren y ver qué tipo de arritmia es. A mí me detectaron algunas extrasístoles (latidos adelantados) que, aunque molestas, eran benignas.

Ecocardiograma: Es una ecografía del corazón. Sirve para ver las estructuras: válvulas, paredes, tamaño de las cavidades. Descarta problemas estructurales que puedan estar causando las palpitaciones.

Análisis de sangre: Para descartar anemia, problemas de tiroides (el hipertiroidismo acelera el corazón) o alteraciones electrolíticas (falta de potasio, magnesio, etc.).

Prueba de esfuerzo: Si las palpitaciones aparecen con el ejercicio, puede ser útil hacer un electrocardiograma mientras caminas en una cinta o pedaleas en una bicicleta estática.

No todas estas pruebas son necesarias para todas. Tu médico te indicará cuáles corresponden según tu caso.

Factores que desencadenan las palpitaciones (y cómo evitarlos)

Además de los cambios hormonales, hay factores externos que pueden provocar o empeorar las palpitaciones. Identificarlos y controlarlos es una de las mejores estrategias para reducir su frecuencia e intensidad.

La cafeína

El café, el té, las bebidas energéticas, algunos refrescos de cola. La cafeína estimula el sistema nervioso y puede acelerar el corazón. Yo he tenido que reducir mi consumo a una taza por la mañana, y he notado que las palpitaciones son menos frecuentes. Si eres muy sensible, prueba a eliminarla del todo durante unas semanas y observa qué pasa.

El alcohol

El alcohol, sobre todo en exceso, puede provocar arritmias. Hay un fenómeno conocido como «corazón de vacaciones» o «holiday heart», en el que personas sin enfermedad cardíaca tienen palpitaciones después de beber alcohol. En la menopausia, la sensibilidad puede ser mayor. Reducir el alcohol, o eliminarlo si ves que te afecta, es una buena medida.

El tabaco

Fumar acelera el corazón y daña los vasos sanguíneos. Si encima tienes palpitaciones, dejarlo es una de las mejores decisiones que puedes tomar. No es fácil, lo sé, pero los beneficios son enormes.

El estrés y la ansiedad

Este es un desencadenante enorme. El estrés activa el sistema nervioso simpático, el responsable de la respuesta de lucha o huida, y eso acelera el corazón. Aprender a gestionar el estrés con técnicas de relajación, mindfulness, respiración, o simplemente parando un rato al día, puede reducir muchísimo las palpitaciones.

La falta de sueño

Dormir mal, despertarse con sofocos, no descansar lo suficiente. Todo eso sobrecarga el sistema cardiovascular. Priorizar el sueño, crear una rutina para dormir mejor, es fundamental.

Las comidas copiosas

Después de una comida muy abundante, el corazón trabaja más porque necesita bombear sangre al aparato digestivo. Las comidas muy pesadas, ricas en grasas o azúcares, pueden desencadenar palpitaciones en algunas personas. Comer más ligero, sobre todo por la noche, ayuda.

Algunos medicamentos y suplementos

Descongestionantes nasales, algunos antiasmáticos, ciertos suplementos para adelgazar que llevan estimulantes. Revisa lo que tomas, porque puede estar contribuyendo al problema.

Estrategias para calmar las palpitaciones en el momento

Cuando las palpitaciones aparecen, hay cosas que puedes hacer para calmarlas y para reducir la ansiedad que generan. A mí me funcionan estas:

Respiración profunda: Inspiro lentamente por la nariz contando hasta cuatro, aguanto el aire contando hasta cuatro, y exhalo por la boca contando hasta cuatro. Repito varias veces. Esto activa el sistema nervioso parasimpático, el que relaja, y ayuda a frenar el corazón.

Agua fría: Beber un vaso de agua fría o mojarme la cara con agua fría estimula el nervio vago y puede ayudar a regular el ritmo cardíaco. A veces me pongo un paño húmedo en la nuca.

Cambiar de postura: Si estoy sentada, me levanto. Si estoy tumbada, me siento. A veces un simple cambio de postura ayuda.

Distraerme: Si me obsesiono con los latidos, empeoran. Intento distraerme: mirar algo, contar hacia atrás, pensar en otra cosa. Parece una tontería, pero funciona.

Manos frías: Me pongo las manos debajo del agua fría o sujeto algo frío. El estímulo en las manos también puede ayudar a frenar la respuesta de estrés.

Tratamientos médicos cuándo son necesarios

Si las palpitaciones son muy frecuentes, muy molestas, o si se descubre una arritmia que requiere tratamiento, el médico puede plantear opciones. Esto no es algo que decidas tú sola, siempre debe ser bajo supervisión especializada.

Betabloqueantes: Son medicamentos que disminuyen la frecuencia cardíaca y reducen la sensación de palpitaciones. Se usan a dosis bajas y suelen ser bien tolerados. A mí me los ofrecieron, pero preferí probar antes con cambios en el estilo de vida. Para algunas mujeres, son una buena opción.

Terapia hormonal sustitutiva (THS): Si las palpitaciones están muy relacionadas con los sofocos y la bajada de estrógenos, la THS puede mejorarlas al tratar la causa de base. Pero no es para todas, hay que valorar riesgos y beneficios.

Antiarrítmicos: En casos de arritmias más complejas, pueden recetarse fármacos específicos. Esto ya es terreno del cardiólogo.

Ablación: En arritmias muy concretas, como ciertas taquicardias, puede hacerse un procedimiento para cauterizar la zona del corazón que está causando el problema. Es poco frecuente, pero existe.

Mi experiencia con las palpitaciones y lo que he aprendido

Han pasado años desde aquella primera noche de pánico en el sofá. Las palpitaciones siguen apareciendo de vez en cuando, sobre todo si he dormido mal, si estoy muy estresada o si me paso con el café. Pero ya no me asustan como al principio. He aprendido a reconocerlas, a saber que en mi caso son benignas, a gestionarlas sin que me dominen.

También he aprendido a escuchar a mi cuerpo. Si las palpitaciones cambian, si se vuelven diferentes, si aparecen otros síntomas, no dudo en consultar. Me hago revisiones periódicas, controlo mis factores de riesgo, cuido mi alimentación y mi sueño.

Lo más importante que he aprendido es que no estoy sola. Millones de mujeres pasan por lo mismo en la menopausia. Hablarlo con amigas, con mi médico, con mi pareja, me ha ayudado a quitarle hierro al asunto. Las palpitaciones no me definen, no son mi identidad. Son solo un síntoma más de esta etapa, y como tal, lo afronto.

Si estás leyendo esto y las palpitaciones te están volviendo loca, quiero que sepas que lo primero es consultar. Que te hagan las pruebas necesarias para descartar problemas graves. Y si todo está bien, que aprendas a convivir con ellas, a gestionarlas, a no dejar que te amarguen la vida. La menopausia ya es bastante dura como para encima tenerle miedo a tu propio corazón.

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